México será muy pronto la nueva capital automotriz de EU

“México se ha convertido en una superpo­tencia automotriz. Es como el meteorito que impactó en la península de Yucatán hace tres millones de años. La magnitud de las inversiones cambia la faz de la Tierra. Un día ves a un hombre arando la tierra con un caballo, y al otro hay una fábrica allí”, dice Eugenio Madero, presidente ejecutivo de Sanluis Rassini Norteamérica, un proveedor mexicano de piezas de suspensión y uno de los beneficiarios del boom.

El proverbial cráter causado por esta explosión se encuentra en Aguascalientes, a 450 kilómetros al suroeste de la fron­tera de Texas, donde la minería de plata y la agricultura han dado paso a densos clústeres de actividad industrial. A sólo un par de horas en coche de los principales puertos en dos océanos, es un buen lugar para el envío de vehículos en prácticamen­te cualquier dirección.

“Sólo hace falta llegar al mar y en siete días estarás en China. Si envías desde Europa tienes que pasar por el Mediterráneo y el Mar Rojo”, dice Madero.

Aguascalientes ha sido durante mucho tiempo un importante cen­tro ferroviario debido a su ubicación estratégica entre las principales urbes: Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey. A las afueras de la ciudad, luce como cualquier otro extenso suburbio del suroeste. Dominando el pardo horizonte a pocos kilómetros al sur, se encuentra la enorme nueva planta de dos millones de metros cuadrados de Nissan. Con sus paredes blancas y su techo brillante es el orgullo y la alegría de Lozano.

El gobernador ayudó a diseñar un acuerdo donde el gobierno vendió la tierra, a sólo seis kilómetros de otra planta de Nissan, al fabricante de automóviles japonés por casi nada. Diecinueve meses más tarde, la planta de 2,000 mdd, una de las mayores inversiones industriales que se han hecho en México, se había levantado y estaba casi funcionando, un récord para Nissan. Se han creado unos 3,000 puestos de trabajo, y otros 9,000 en las empresas proveedoras.

La producción de la cuarta generación del Sentra comenzó el pasado noviembre y se elevó rápidamente hasta su capacidad total de 175,000 vehículos al año, operando 23 horas al día, seis días a la semana.

Sin embargo, a pesar de su tamaño, la extensa planta de Nissan ocupa solamente alrededor de 35% de las 445 hectáreas de la zona, dejando claro que aún hay mucho más por venir. En junio, Renault-Nissan y Daimler dijeron que ocuparían parte del terreno para construir una planta de 1,000 mdd para la fabricación de autos pequeños Infiniti y Mercedes-Benz a partir de 2017.


Un auto cada 38 segundos

Afuera esta el cegador sol del desierto, al entrar a la planta se accede al fresco vestíbulo y después de atravesar el lobby, al piso de la fábrica, que es una enorme y reluciente cascada de luz natural, pintura fresca y au­tomatización silenciosa indistinguible de las plantas con tecnología de última generación en Alemania, Japón o el sur de EU.

190 robots amarillo brillante sueldan los esque­letos de acero de uno de los autos compactos más vendidos de Nissan (72% de la operación es automática). Si es necesario, pueden programarse para soldar cuatro modelos diferentes. Dentro de las instalaciones de estampado de alta velo­cidad hay un rítmico sonido producido por las máquinas que presionan enormes placas de acero, 575 golpes por hora, 273,000 piezas al mes. Sin embargo, la nueva tecnología mantiene el nivel de decibeles más bajo que en la mayoría de las plantas de estampado, una bendición para los trabajadores.

Al otro lado de la calle, conectada por un puente recientemente construido, se encuentra un centro de logística, en donde vagones de tren están listos para transportar vehículos a Estados Unidos y Brasil (Nissan exporta a 50 países desde México). Entre las dos plantas en Aguascalien­tes, Nissan está enviando un vehículo cada 38 segundos, a la par de su planta insignia en Kyushu, Japón.

Para aprovechar las ventajas de las políticas libres de impuestos en México, las automotrices extranjeras deben ponerse de acuerdo para comprar al menos 62.5% de las piezas de sus automóviles en América del Norte (incluido EU), lo que ha creado una bonanza aún mayor para los pequeños proveedores mexicanos, así como para los gigantes mundiales de piezas, como Magna International y Delphi, que han seguido a sus clientes a México.

Magna, por ejemplo, abrió su primera planta en México en 1991 para abastecer a Volkswagen. Hoy la planta de 300 hectáreas en Puebla es la segunda planta más productiva de VW en el mundo, sólo superada por la de Wolfsburg, con sus propios bomberos, seguridad, ambulancias, clínicas, bancos y casas de cambio, además de nueve cafeterías que sirven 12,500 comidas por día.

Magna cuenta con 30 plantas y 3,000 mdd en ingresos en México. El empleo se ha duplicado a 24,000 en menos de siete años.

En cuanto a Nissan, con tres plantas de produc­ción al sur de la frontera con EU, la capacidad de la compañía en México ha crecido hasta 850,000 unidades al año, acercándose cada vez más al mi­llón de unidades producidas cada año en sus dos fábricas de Estados Unidos.

Casi uno de cada cuatro de los autos fabricados por la automotriz japonesa es hecho en México. En 2020 Nissan planea producir un millón de coches al año allí. “Ningún otro mercado está yendo tan bien como México para nosotros. Es un buen ejemplo para otros países”, dice el CEO de Nissan, Carlos Ghosn.

Fuente: Forbes, Lunes 11 de abril 2016

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *